Los amigos no son amigos, sino CONOCIDOS

11 05 2010

A dos amigos se les apareció un oso,

el uno, muy medroso,

en las ramas de un árbol se asegura;

el otro, abandonado a la ventura,

se finge muerto repentinamente.

El oso se le acerca lentamente;

mas como este animal, según su cuenta,

de cadáveres nunca se alimenta,

sin ofenderlo lo registra y toca,

huele las narices y la boca;

no le siente el aliento, ni el menor movimiento;

y así se fue diciendo sin recelo:

“Este tan muerto está como mi abuelo”.

Entonces el cobarde,

de su grande amistad haciendo alarde,

del árbol se desprende ligero,

corre, llega y abraza al compañero,

pondera la fortuna de haberle hallado sin lesión alguna,

y al fin dice: “Sepas que he notado

que el oso te decía algún recado.

¿Qué pudo ser”.

“Direte lo que ha sido;

en estas dos palabritas al oído:

“APARTA LA AMISTAD DE LA PERSONA

QUE SI TE VE EN RIESGO, TE ABANDONA.”

Melissa Godoy








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