2012

23 11 2009

Sin saber muy bien la causa, pude percatarme de que desgraciadamente la predicción del calendario Maya era cierta. En el momento en el que era perseguido por una lluvia de meteoritos que destrozaba toda la ciudad, conducía en dirección a casa para reunirme con mi familia. Solamente quería alejarme de allí. Según un compañero de trabajo, que ya yacía muerto, el gobierno había construido unas naves espaciales para escapar del planeta y tal vez volver después de cierto tiempo para volver a colonizar la Tierra pero, ¿Qué posibilidad teníamos mi familia y yo de subir a una de esas naves?, seguramente estaban fabricadas para la gente importante como el físico Stephen Hawking o la reina de Inglaterra y no para un simple dentista y su humilde familia. Es curioso, la gente siempre ha soñado con la idea de que, tras su muerte, pudieran encontrar un maravilloso lugar llamado paraíso. Ahora estoy seguro de que si vosotros vierais el mundo como lo estaba viendo yo en aquel momento, pensaréis que el planeta antes del 2012 era un auténtico paraíso.

Bajé a toda prisa del vehículo, recogí a mi esposa y a mi hijo y volví a subir en él. Mientras pisaba el acelerador pude ver salir a mi vecino, el señor Wesley, salir de su casa como un loco gritando: “¡nos invaden los extraterrestres!”, reconozco que me hizo gracia, pero no era momento para diversión. Lo único importante era sobrevivir, seguí acelerando observando como toda la ciudad y los seres que más queríamos, conocidos, amigos, familiares… eran envueltos en una gran llamarada que caía del cielo. Los edificios se derrumbaban violentamente, el suelo se agrietaba y estaba tan caliente, que pese a estar en el interior de mi coche, me quemaban los pies.

Aquello era un auténtico CAOS. Me dirigía en dirección al mar. Fue un error que lamenté cuando, junto a mi familia, pude ver un gran tsunami aproximándose a nosotros. Una brutal ola de más de dos mil metros que arrasaba todo lo que encontraba a su paso. Frené el vehículo y junto a mi familia nos bajamos de él. Aquel “monstruo” se acercaba, la gente gritaba aterrada. Miré a mi mujer y a mi pequeño, sonreí y los abracé con tanta fuerza que incluso pude hacerles daño. Recuerdo que llegué a pensar que, quizás, con un poco de suerte lograra reencarnarme junto a ellos después de aquello. Pero, siendo el fin del mundo, ¿quedaría algo en lo que poder reencarnarnos?

Layonel Marrero





El chico del último pupitre a la derecha

10 11 2009

Como cada año, el curso había comenzado. Y una vez más, yo estaba listo para comenzar a impartir mis clases de religión.

Entré para comenzar las clases y conocía a la mayoría de los alumnos. Eduardo, Sally, Charlie… aquellas caras me resultaban familiares. En cambio también había algunos alumnos nuevos. Hubo uno que especialmente me llamó la atención. Su nombre era Azazel. Se auto asignó el último pupitre de la clase, justo a la derecha y lejos de las ventanas de la clase, por lo tanto, al no llegarle bien la claridad solar, no podía verle muy bien el rostro. Pero las veces que conseguí hacerlo a lo largo de la clase me percaté de que era un chico bellísimo, aunque lo que más me llamó la atención fueron sus ojos. Tenía unos grandes ojos, de un penetrante color azul. Al estar aislado de las otras mesas no tenía relación con sus otros compañeros. Tampoco colaboraba en absoluto en la clase. Simplemente, permanecía en silencio, mirándome con esos ojos azules que llegaban incluso a asustar un poco.

Cuando sonó el timbre fue el primero en salir. Velozmente, pero sin tropezar con nadie salí, de la clase y reconozco que, tal vez por curiosidad, lo busqué alzando la mirada, pero no conseguí encontrarlo. No volví a verlo en todo el día.

clase

Después de varios días, volví al aula dispuesto a dar la clase y, una vez más, allí se encontraba Azazel. Sentado en el último pupitre a la derecha. Cinco minutos antes de acabar la clase di la orden de que todos abandonaran el aula excepto Azazel. El resto de los chicos se miraron desconcertados, pero obedecieron sin rechistar. “Acércate, por favor”, le ordené. Azazel, muy despacio, se acercó a mi mesa sin decir una sola palabra. No sabía la forma de iniciar una conversación, así que le aconsejé que participara más en la clase. Le dije que era normal que tuviera miedo a relacionarse en un ambiente nuevo para él. Después de habérselo dicho, alzó su mirada, chocó contra la mía y me dijo con una suave voz angelical y una sonrisa: “Para mí el miedo no existe, profesor. Pero usted pronto podrá experimentar esa sensación.”  Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí unas terribles náuseas que me hicieron levantarme de inmediato para ir al cuarto de baño. Mientras corría pude apreciar una sonrisa en la cara de Azazel. Lo reconocía, tenía miedo. Cogí el coche y salí de aquel colegio tan rápido como pude. Una vez en casa empecé a pensar. ¿Cómo he podido asustarme así de un alumno, de un simple niño?, pero incluso, cuando conseguí encontrar la calma absoluta seguía con esa desconfianza.

Ya por la noche, me acosté en mi cama. Debido a unas terribles pesadillas volví a despertar a las tres de la madrugada muy asustado. Pude ver la luz del baño encendida, me levante y fui a apagarla. Pero justo cuando volví a acomodarme en mi cama, la luz volvió a encenderse. Tal vez fue fruto de mi imaginación, o puede que la culpa fuera de mis nervios, pero al volver la cabeza hacia el cuarto de baño, pude ver, reflejada en el espejo, la cara de Azazel mirándome fijamente. ¿Por qué me había marcado tanto aquel niño? Sólo un pestañeo me bastó para hacer desaparecer aquella imagen de mi cabeza. Asustado, y a aquellas altas horas de la madrugada, cogí el teléfono móvil para llamar a mi gran amigo y director de la escuela para preguntarle por ese chico. Me acerqué a la ventana para coger mejor cobertura. Tras comunicar varias veces contestó.

-¿Diga?

-Necesito tu ayuda.

-¡Son las tres de la mañana!.

-Es muy importante, necesito que me digas todo lo que sepas sobre el nuevo alumno, Azazel.

Permaneció varios segundos en silencio.

-No hay ningún Azazel en la Escuela, Víctor.

Se me puso la piel de gallina, volví a sentir aquel escalofrío, pero no creo que haya sido eso lo que hizo que callera por la ventana de mi apartamento. Y allí, tras una caída de ocho pisos, estaba yo. En medio de la carretera. La sangre caía por mi frente, no pude mover mi cuerpo, solamente agonizaba de dolor y, plantado de pie ante mi cuerpo inmóvil estaba él. El mismísimo Demonio. El chico del último pupitre, a la derecha.

Layonel Marrero





Crepúsculo

10 11 2009

Titulo: Crepúsculo

Titulo original: Twilight

Autor: Stephenie Meyer

Género: Novela fantástica-romántica

crepusculo

Bella, una adoslescente 17 años, madura, inteligente,  valiente y segura es la protagonista de esta novela. Bella  se va a vivir con su padre a Forks, un pueblo gris, un lugar donde pocas veces se va el sol.

Cuando va al instituto no le resulta difícil hacerse amigos. Todo el mundo quiere conocer a Isabella Swan la hija del comisario de policía.

Allí conoce a Edward, el menor de los hermanos Cullen, tan misterioso, interesante e inteligente como perfecto y delicadamente guapo. Sin embargo Bella nota que su familia, no es una familia normal. Y Edward lo confirma diciendo que una parte de él se muere por beber su sangre.

Pronto Bella se sumerge peligrosamente en una relación que la llevará de la obsesión, al más bello y puro amor.
¿Podrá salir ilesa de esa situación? ¿Serán suficientes todas las medidas que se tomen para que “Bella” no resulte herida? ¿Puede el amor vencer todas las barreras incluso las de la muerte? ¿Cómo influirá en la relación el hecho de que no sea humano?

Recomiendo este libro a todo el mundo: adolescentes, adultos, chicas y chicos. A mí me resultó muy bonito e interesante.

Diana 3ºA





La Piedra Z

2 06 2009

Esta historia, trata sobre la experiencia de tres chicos y una chica que se ven afectadas por los efectos de “la piedra Z”. Estos chicos se llaman; Airán, Aluin, David y Julia. Cuando los cuatro chicos llegaron a su Instituto, se dan cuenta que todos los estudiantes se habían convertido en “zombies”. Los cuatro chicos se dieron cuenta que los otros estudiantes estaban sometidos bajo los efectos de “la piedra Z”, por eso actuaban como zombies.
Piedra Z 1
Dichos protagonistas corrieron al departamento de Educación Física y allí cogieron, bates de béisbol y hockeys. Fueron por todo el Instituto solucionando todos los altercados surgidos por los zombies que se encontraban por el camino. De repente se dieron cuenta que encima de un edificio salía unos rayos muy fuertes que procedían de una enorme piedra en forma de “Z”. Los chicos se dirigieron hacia dicho edificio pero se dieron cuenta que la entrada estaba protegida por una cantidad enorme de zombies.

Piedra Z 2Los chicos intentaron por todos los medios de entrar al edificio pero los zombies los atacaban por todos los lados. Después de muchos golpes y estrategias que inventaron los cuatro chicos para entretener a los zombies, lograron entrar al edificio y llegar hasta donde se encontraba la dichosa “piedra Z”. Al llegar a la latura de la piedra se dieron cuenta que tenía un dispositivo de destrucción. Airán, que sabía mucho de electrónica, se dispuso con mucha rapidez a descifrar el código de destrucción. Mientras tanto, los zombies, seguían intentando entrar al edificio tras ellos. Aluin, David y Julia intentaban por todos los medios distraer a dichos zombies, para que Airán pudiera hacer su trabajo. De repente Airán gritó: ¡¡Corred, corred!!

 

 

Piedra Z 3

 

En unos instantes la piedra saltó por los aires y dejó de verse los rayos que salían de la piedra. Entonces fue cuando todos los chicos dejaron de estar influenciados por dichos rayos y volvieron a la normalidad. Por lo tanto los zombies, volvieron a ser los alumnos del Instituto y todo volvía a ser como siempre. Todo gracias a la valentía de los cuatro chicos que siempre fueron amigos inseparables; Airán, Aluin, David y Julia.

Piedra Z 4

 

Texto: Metagolem

Ilustraciones: José Ramón








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