11. ¿Cuánto tarda en escribir un libro aproximadamente?
En torno a los tres años como mínimo. De hecho, si a partir de mañana formalizara un libro en un año, creo que el tiempo en que se larvaba dentro de uno hay que contarlo. Digo esto porque voy guardando poemas en una carpeta y con los que he juntado durante estos últimos meses hay para hacer, por lo menos, un pequeño libro al uso de los que se estilan en poesía. Sin embargo, considero que hay que darles reposo para verlos después con distancia, frialdad y mejor perspectiva. Siempre ocurre que cuando los acabas de hacer todos te parecen muy buenos. Luego, dejas transcurrir un tiempo, vuelves a leerlos, y entonces descubres que del fuego con que los escribiste apenas quedan cenizas.
12. ¿Qué libro o autor nos recomienda?
Tácito y sus historias. Cualquier libro de Séneca, excepto sus tragedias. Las vidas paralelas de Plutarco. Cualquiera de los grandes dramas de Shakespeare. La poesía de Jorge Luis Borges, Gil de Biedma o Fernando Pessoa. Y para ser más concreto, he aquí un claro ejemplo de cuál es mi paradigma literario: Stefan Zweig y su biografía sobre Magallanes. Se trata de una obra maestra absoluta.
Sabemos que estudió en este centro:
13.¿Qué cosas han cambiado y cuáles siguen igual?
Antes los jardines eran de césped, muy verdes, mientras que ahora se vislumbra la tierra gris. Los edificios desprendían el vigor y el lustre de lo nuevo, estaban recién construidos. Ahora percibo un indefinible desgaste por el uso y el paso del tiempo. Había mamparas de madera plegables separando las aulas. Hoy veo que fueron sustituidas por paredes de rígida mampostería. Existía un campo de fútbol donde ahora hay un colosal pabellón deportivo sin uso alguno. Y veía muchas personas que ya no están ni podrán estar nunca porque han envejecido y no son como eran (yo mismo), o se han muerto sin hacer mucho ruido. Toda aquella época del inicio de este centro como universidad laboral, murió. Hasta la atmósfera del momento político de aquellos años era distinta. Antes había más sentimiento de unidad en España y más ilusión en el futuro. Ahora es como si nos hubieran dejado de la mano de Dios y a la deriva. Noto que los alumnos apenas creen en los estudios como palanca de inserción social y el vocabulario soez que utilizan en sus conversaciones informales me deprime.
14. ¿Le gustaba más cuando venía al centro en su adolescencia que ahora?
No, porque entraba a las ocho de la mañana y salía a esa misma hora de la tarde. Encima, cuando empecé, había clases matinales los sábados. Recuerdo levantarme de madrugada para coger la guagua en Schamann y sentirme como un esclavo de sol a sol en este instituto. Era un centro muy estresante. Todavía siento el olor a gasoil de los autobuses agrupados en la trasera del teatro. Y el ruido, las prisas, o el miedo que sentía hacia las matemáticas.
15. ¿Hay algo que le gustaría añadir?
Sí. Te sientes muy raro viendo todos los días el paisaje de tu primera juventud cuando hace mucho tiempo que has dejado de ser joven.
Es una entrevista de Diana del Rosario y Yumara Castellano (o viceversa)
