Ella:
La luz entra por mi ventana, un rayo de sol me da en la cara haciendo que despierte y desaparezca mi sueño. Me asomo a la ventana, ¡qué buen día hace hoy!, la playa tiene un aspecto maravilloso, su arena blanca, el agua cristalina…yo diría que un paraíso, pero lo más maravilloso es mirar hacia la cama y verlo allí acostado. Mientras lo miro suspiro. Mi reacción es acercarme a su cara y darle un beso, pero ni se entera… es encantador cuando duerme, parece un niño.
Bajo hacia la puerta y respiro hondo, preparo las cosas y me voy a la playa. Pasan horas cuando un susurro suave en mi oído rompe todo tipo de calma que hay en mi cuerpo, se me acelera el corazón y una sonrisa llena mi cara al sentir el tacto de sus manos en mi cuerpo. Se sienta a mi lado, el sol da en su rostro mientras sonría de esa forma que me vuelve loca. ¿Cómo puede existir una persona así? Suelo preguntarme, rápidamente gira la cabeza hacia mí y me mira. Su mirada suele causarme escalofríos y ésta vez mis ojos no podían apartarse mientras poco a poco bajaban y miraban su boca. Él se acerca y me besa, no puedo ni moverme de la sensación que me da cuando siento su boca junto a la mía. Dios, ¡me encanta! El día en la playa ha sido increíble. Ya una vez en casa preparo la comida mientras está sentado mirando lo que sucede alrededor. No puedo evitar mirarlo cada segundo. Estar abrazada a él al final del día es lo mejor que puedo pedir.
Como cada noche, me acaricia hasta quedarme dormida. Para mí esto es un sueño del cual ojalá nunca despertara. Junto a él he pasado los mejores días de toda mi vida. Gracias a él hoy soy la mujer más feliz de este mundo. Soy tan afortunada de compartir esta historia con alguien tan perfecto…doy todo, pero TODO por él. Es más, no quiero nada si él no está. Puede que sea un tanto arriesgado o estupidez que diga esto pero es lo que siento y por eso tengo miedo. Sí, tengo miedo de que llegue alguien y descubra lo maravilloso que es.
Él:
Noto sus suaves labios chocando en mi mejilla y, aunque ya no estoy dormido, mantengo los ojos cerrados y sigo en silencio. Me da miedo abrir los ojos y descubrir que todo lo vivido junto a ella ha sido un maravilloso sueño, pero no es así.
Me levanto de la cama y ella ya no está a mi lado. La veo en la playa solitaria desde la ventana de la habitación. Me pongo algo de ropa y me dispongo a bajar a su lado. Ahora sé que no ha sido un sueño. Me acerco por su espalda y le susurro un “buenos días” al oído, luego la toco y un simple beso nos envuelve en un nuevo mundo aún más perfecto que el nuestro.
Cuando se da un beso se mueven unos treinta músculos y se pierden de 3 a 12 calorías, aunque ¿quién piensa en eso al probarlo? Podría morir ahora mismo, todo es tan…perfecto. Una vez en casa observo como ella prepara la cena. No puedo evitar disimular cuando nota que la miro, pero no puedo dejar de observarla, es tan bella…Deseo con locura que pase el tiempo y poder acorrucarme a su lado. Y Cuando eso sucede, acaricio su piel tan suave y delicadamente como se merece. ¡Soy tan afortunado de verla dormir!, espero que cuando acabe la noche no descubra que esto tan solo sea un hermoso sueño. La amo, y de eso no me cabe la menor duda.
Alicia 4ºX y Laionel 4ºX
